La ayuda integral a los médicos y sus familias, una de las acciones de “mayor calado” de los Colegios y la FPSOMC

El Colegio de Médicos de Córdoba celebró ayer el centenario de la Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC), un acto conmemorativo en el que médicos, familiares, beneficiarios, socios protectores, personal de la Fundación y de la corporación médica dejaron patente su compromiso solidario de ayuda a compañeros y familias que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad, una de las acciones de “mayor calado” de los Colegios y la propia Fundación


Córdoba  medicosypacientes/ T.A./ S.G.

La celebración contó con la participación del presidente de la FPSOMC y OMC, Dr. Serafín Romero; y el presidente del Colegio de Médicos de Córdoba, Dr. Bernabé Galán Sánchez.
 
Sobre la atención y ayuda al médico colegiado socio protector de la Fundacion desde el Colegio de Médicos habló Luís Galán, abogado de la Asesoría Jurídica del Colegio de Médicos de Córdoba. El acto también contó con los testimonios de beneficiarios de la Fundación en el Colegio de Médicos, José Mª García Quintana, padre de una niña con discapacidad, y Alfonso de Cabo, hermano de María de Cabo beneficiaria con Síndrome de Down.
 
Al acto también acudieron el vicepresidente segundo, y el vicesecretario de la OMC y FPSOMC, los doctores Javier Font y José María Rodríguez Vicente, respectivamente; el presidente de la Comisión Central de Deontología de la OMC, Dr. Juan José Rodríguez Sendín; el senador, Jesús Agirre, exvicepresidente del Colegio de Médicos; miembros de la Junta Directiva del Colegio de Médicos de Córdoba y Almería, y la directora técnica de la FPSOMC, Nina Mielgo.
 
Dr. Romero: “Ningún médico que lo necesite, se quedará sin ser ayudado por la generosidad de la profesión”
 
El Dr. Serafín Romero manifestó, en primer lugar, la satisfacción de celebrar con todos los compañeros de Córdoba "el cumpleaños” de esta Fundación, “obra de todos los médicos” y una “joya” de la profesión médica”. Expresó también su “orgullo de pertenencia” a un colectivo “solidario” que ayuda “de forma silenciosa y callada” a tantas personas desde aportaciones “totalmente voluntarias”.
 
Por ello, agradeció a todos los médicos y médicas "anónimos" de Córdoba que a lo largo de los años “han contribuido” a desarrollar esta Fundación; a los miembros de las Juntas Directivas del Colegio, pasados y actuales, por su “esfuerzo” y “compromiso” para mantenerla en el tiempo; y a todas las personas que “le ponen voz y alma a la Fundación desde el Colegio “que persisten y hacen que el trato de aquel que lo necesita en momentos complicados sea desde el “cariño”.
Resaltó las ayudas de esta Fundación que cada año atiende a cerca de 3.000 beneficiaros y que destina más de 14 millones a prestaciones e hizo especial hincapié en las ayudas al médico enfermo por adicciones y/o salud mental.
 
“Algunos colegas del Colegio -dijo- sabemos la satisfacción que produce ver recuperar la sonrisa a un compañero que vuelve a su actividad profesional tras un proceso difícil en el que la Fundación ha sido de gran ayuda” y añadió que “una persona en un momento determinado de su vida pueda ser ayudada y acogida por la profesión, es algo que me ha marcado”.
 
Tras aludir a que se trata de una institución “única”, que no existe ningún otro colectivo que tenga una Fundación similar, manifestó que se asienta en los valores de la Medicina: "confianza, compasión, empatía y vocación". Añadió que esta Fundación ha sabido mantenerse en el tiempo, adaptándose a las necesidades de la sociedad, atendiendo no solo a huérfanos de médicos y cónyuges, sino ayudando a mayores, a conciliar la vida familiar y laboral o a la salud de los médicos. “No hay ningún médico que se quede sin ser ayudado por la generosidad de la profesión”, subrayó el Dr. Romero.
 
Finalizó expresando su convicción de que “la solidaridad no puede estar en un solo territorio” y su deseo de que esta Fundación se mantenga “viva” y “dinámica” y celebre otros 100 años más.
 
Dr. Galán: “Velar por el bienestar de nuestros compañeros es una de las labores de mayor calado de los Colegios de Médicos”
 
Por su parte el Dr. Bernabé Galán señaló que la función de la Fundación de “velar por el bienestar de nuestros compañeros” y la ayuda integral que presta a sus colegiados “una de las labores de mayor calado que los Colegios de Médicos han desarrollado a lo largo de su existencia bajo los principios de universalidad, solidaridad, integralidad y participación”.
 
Tras explicar que esta faceta social forma parte de los grandes objetivos del Colegio de Médicos de Córdoba que reparte al año unos 300.000 euros a cerca de 50 beneficiarios, se detuvo en una de las ayudas que considera “más importante” como es la de velar por la salud del médico a través del Programa de Atención Integral del Médico Enfermo (PAIME) que nació en Córdoba en 2001, convirtiéndose en el segundo Colegio en implantarlo, después de Barcelona.
 
Finalmente, agradeció la solidaridad de todos los médicos para con los compañeros y familias necesitadas, y pidió a los jóvenes “esa misma solidaridad” y que “se acerquen a la labor social que se realiza desde los Colegios”. “No deben olvidar que ellos pueden ser los próximos beneficiarios de las prestaciones que ofrece nuestra Fundación”, dijo. También agradeció a los médicos jubilados su contribución y les recordó que siempre tendrán un “espacio reservado” en la Fundación y que pueden seguir aportando voluntariamente “en pro de los compañeros que vienen detrás”.
 
Luís Galán, abogado de la Asesoría Jurídica del Colegio de Médicos de Córdoba, puso de manifiesto, en su intervención, que "todos" los que han solicitado y precisado de la solidaridad de sus compañeros "han recibido las ayudas de la Fundación" en el Colegio, lo que ha permitido, a su juicio, “establecer lazos permanentes con los familiares, que se han mantenido a lo largo de los años”.
 
Tras hacer una mención especial a todas las personas que se han encargado a lo largo de los años de gestionar la protección social desde el Colegio -Carlos Acar, Angelines de la Riva, José Guerra, Guillermo Medina y Rafael Pérez-, resaltó "el cariño" que reciben, los trabajadores de la corporación, de quienes, "en momentos tan difíciles", han acudido y han podido gestionar sus prestaciones. En la actualidad el Colegio ayuda a más de 45 beneficiarios, dando, a su juicio, "un importante salto cualitativo en el volumen de prestaciones". 
 
Para el abogado, nadie que conozca la FPSOMC "puede dudar de la importante labor social que desarrolla" y de la necesidad de "proteger, amparar y desarrollar su futuro", algo en lo que "siempre contará con la colaboración y el apoyo de los empleados del Colegio de Médicos de Córdoba".
 
Una joven con Síndrome Down y una niña con una enfermedad rara, beneficiarias del COM Córdoba
 
José Mª García Quintana, es padre de Sofía una niña de cuatro años con una enfermedad rara, una encefalopatía de mutación genética que produce crisis epilépticas permanentes y conlleva un retraso en su desarrollo psicomotor. Sofía necesita numerosas atenciones especiales para lograr un abordaje individual de su enfermedad y la mayor autonomía posible. Necesita a una persona constantemente con ella. “Descubrí a través de la Revista del Colegio que la Fundación no solo tenía ayudas para huérfanos sino también una prestación para tratamientos especiales como el caso de mi hija”, aseguró.
 
Tras señalar que no han recibido ninguna otra ayuda de la Administración, afirmó que esta prestación “es un alivio para afrontar los gastos que supone el cuidado de mi hija que requiere varias terapias diferentes, costosos medicamentos y otras necesidades por su alto grado de dependencia”.
 
“Estas ayudas -dijo- destierran la idea preconcebida que tanto mi mujer, también médico, como yo teníamos de que la Fundación ayudaba a huérfanos y viudas de médicos” y añadió que es “muy gratificante contar con el apoyo de tus propios compañeros”.
 
Alfonso de Cabo, hermano de María de Cabo beneficiaria con Síndrome de Down que recibe las ayudas de la Fundación de huérfano con discapacidad, contó cómo, hace diez años, al morir su padre, el Dr. Rafael de Cabo Casado, médico colegiado en Córdoba, ocho de los nueve hermanos se encontraban en edad laboral, salvo María que desde ese momento comenzó a recibir prestaciones. 
 
“Gracias a las ayudas de la Fundación mi hermana ha podido estudiar diversos grados formativos como gestión administrativa, auxiliar de oficinas, telefonista y lenguaje de signos”, explicó. Pero lo más importante -según dijo- es la integración social y laboral que le ha brindado el Colegio de Médicos de Córdoba donde ha trabajado en prácticas como telefonista en 2009 y 2011, algo que le sirvió de gran ayuda para integrase en un grupo de restauración de Sevilla y continuar sus estudios, actualmente, de inglés. “Ya me gustaría que mi Colegio de Economistas tuviera la Protección Social que tiene la Fundación a través del COM Córdoba”, subrayó.
 
A continuación, María de Cabo, oralmente y en lenguaje de signos, expresó todo lo que el Colegio le había apoyado y aportado a su experiencia laboral.
 Pie de foto1: Doctores Romero y Galán con beneficiarios del Colegio de Córdoba